martes, 25 de junio de 2013

Padre de Claudio Orrego encubrió infiltración de la CIA en el movimiento estudiantil


A comienzos de 1967, una publicación de la revista estadounidense “Ramparts” reveló que la Agencia Central de Inteligencia (CIA), a través de una serie de fundaciones de pantalla, había destinado fondos secretos a la Asociación Nacional de Estudiantes (NSA o ANE en español) de ese país. El objetivo era contrarrestar la popularidad de los sectores estudiantiles progresistas, en teoría más cercanos a Moscú, y reclutar a potenciales líderes extranjeros que pudiesen servir como diseminadores de la propaganda norteamericana.


El encargado de seguir las revelaciones de “Ramparts” en Chile fue el diario El Siglo del Partido Comunista. Al mismo tiempo, recién instalado en la dirección del diario La Nación, el historiador y político Claudio Orrego Vicuña – padre del actual candidato presidencial de la DC, Claudio Orrego Larraín – encabezó una férrea campaña mediática de encubrimiento, negación y defensa de las actividades de la CIA en Chile.

Fomentando la discordia

Desde 1960, el responsable para América Latina de la ANE, Manuel Aragón, se paseaba por las calles de Santiago de Chile en busca de estudiantes proclives al divisionismo de Estados Unidos. Por ese entonces la recién formada Unión de Federaciones Universitarias de Chile (UFUCH) se perfilaba como la más poderosa organización estudiantil de América Latina.

Aragón no demoró en establecer comunicación. Ofreció pasajes, viajes de delegaciones y lo que hiciera falta para que dirigentes democratacristianos – entre ellos el presidente de la UFUCH, José Domingo Herrera, y el secretario de relaciones internacionales, Jaime Lavados Montes – movieran sus influencias e impidieran el “triunfo marxista” en el Cuarto Congreso Latinoamericano de Estudiantes que se llevaría a cabo en la ciudad brasileña de Natal, en octubre de 1961.

Un mensaje enviado desde Leiden al congreso de Natal, demuestra que las gestiones de Aragón tuvieron resultados favorables. En el documento que se exhibe a continuación, un tal Bob pide que el DC Patricio Fernández Seyler transfiera un monto reservado a la Federación de Estudiantes Dominicanos en virtud de ciertos contactos. “Bob” no era sino el hermano de Manuel, Roberto Aragón, que en aquella época tenía un lujoso domicilio en calle Noruega 6529, comuna de Las Condes.


El telegrama se lee en español: "Fernández Gran Hotel Natal .- Federación Estudiantes Dominicanos solicita subvención por cable firmado José Villanueva. No podemos comprometernos oficialmente. Hazlo a través de tus amigos. Saludos Bob".



Bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, los protagonistas de esta historia llegarían a altos cargos. Fernández se convertiría en director técnico de la Corporación de Reforma Agraria. Jaime Lavados de UFUCH pasaría a integrar el Consejo de la Universidad de Chile en representación del presidente Frei, y el también dirigente de la unión estudiantil, Eduardo Zúñiga Pacheco, ejercería como subdirector de la policía civil de Investigaciones – cargo en el que colaboraría con la CIA durante la caza del Che Guevara.

Los hermanos Aragón no trabajaban solos para la inteligencia norteamericana. Desde el octavo piso de la embajada de Estados Unidos en Santiago, ubicada antiguamente en calle Agustinas 1343, la CIA también contaba con la ayuda de un ex dirigente estudiantil de la ANE convertido en embajador: se trataba de Ralph Dungan, un personaje clave en la entrega de fondos que la Casa Blanca proveyó a la campaña de Frei para impedir la elección de Salvador Allende.


Los vínculos de Dungan con la CIA, como ex dirigente de la Asociación Nacional de Estudiantes de Estados Unidos, fueron desenmascarados por el New York Times. La CIA amenazó con 20 años de cárcel a los estudiantes que revelaran el origen de las platas de la organización.




La negación de Orrego

El 22 de febrero de 1967, Claudio Orrego Vicuña asumió como director del periódico La Nación. Frente a las acusaciones de El Siglo e importantes publicaciones extranjeras, Orrego emprendió una campaña de absoluto encubrimiento. En su afán de proteger la vulnerable imagen de la DC, Orrego dio la espalda a algunos sectores juveniles de su propio partido, los cuales condenaron duramente la influencia de la CIA en una declaración pública emitida por la UFUCH.


Orrego se negó a reproducir en su diario el comunicado de la UFUCH.



“Los estudiantes chilenos consideramos como un deber nuestro el denunciar estos hechos, por las graves y funestas consecuencias que ellos pueden para el futuro del movimiento estudiantil en el mundo y especialmente en América Latina”, versaba el pronunciamiento. En el escrito de la Unión se citaba como ejemplo la participación de la CIA en “hechos de tan triste recuerdo como el golpe de Estado que derrocó a Goulart, en Brasil; el intento de llevar a cabo el Plan Camelot en Chile; la invasión de la República de Cuba en 1962 y tantos otros acontecimientos perpetrados contra los pueblos”.

Según el libro Chile invadido del periodista Eduardo Labarca, Orrego padre, como ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, había ejercido un cargo importante en la Oficina Relacionadora de Movimientos Estudiantiles Universitarios (ORMEU). De acuerdo a una investigación del New York Times, tal organización figuraba entre las fundaciones que cooperaban con la CIA. Su nombre completo en español ocupa el puesto número 17 de una larga lista publicada el 18 de febrero del mismo año.


El New York Times señala: "A continuación un total parcial de las fundaciones que están cooperando con la Agencia Central de Inteligencia y algunas organizaciones con las que han contribuido. Han sido compiladas por el New York Times a través de un examen de declaraciones de impuestos, estados financieros y otros documentos, como también declaraciones públicas y privadas de las autoridades y grupos involucrados".



Cuando los antecedentes fueron expuestos a la opinión pública, el político de la DC acusó directamente al equipo editorial de El Siglo – su director Jorge Insunza y su columnista Eduardo Labarca – de formar parte de una campaña difamatoria. En una editorial de La Nación, Orrego expresa largamente su molestia por ser “vinculado a la CIA” y cataloga el episodio como una “polémica de estaliniana bajeza”.


Esta fue la reacción de Claudio Orrego Vicuña al ser sindicado como un agente de la CIA.



No bastó mucho para que la defensa de Orrego encontrara apoyo en El Mercurio. El empresario Agustín Edwards Eastman, conspirador junto a Henry Kissinger en el posterior golpe de Estado de 1973, dedicó las primeras páginas de un ejemplar de marzo de 1967 para justificar la infiltración de la CIA en las organizaciones estudiantiles, dando una validez soslayada a las denuncias.

“La verdad es que las funciones que desempeña la CIA son la respuesta, no siempre todo lo vigorosa y oportuna que pudiera desearse, a la infiltración ideológica, cultural y política en el mundo libre de las naciones totalitarias y, especialmente, de la Unión Soviética y de los países comunistas”, versaba la editorial de El Mercurio. Más adelante señalaba que el “comunismo internacional” opera a través de “un servicio de inteligencia más grande, mejor financiado y de mucho mayor efectividad que los instrumentos defensivos de las democracias”, frente al cual “la CIA aparece como un simple antídoto”.


La editorial que El Mercurio publicó para bajar el perfil a las actividades de la CIA en Chile, en virtud de su conocida asociación histórica con la Agencia.




Las platas del sacerdote jesuita

La CIA no sólo habría tenido la intención de dividir al movimiento universitario, sino el interés de espiar a los mismos estudiantes. Según reproduce Labarca en su libro Chile invadido, la revista "Ramparts" reveló que los universitarios de la Sección Internacional de la ANE “enviaron directamente a la CIA informes sobre dirigentes estudiantiles extranjeros… Tal información ayudó a la CIA a evaluar las tendencias de los futuros dirigentes políticos en regiones críticas del mundo”.

ORMEU era la organización encargada de impartir seminarios y cultivar el espíritu democratacristiano en aquellos líderes potenciales del “mundo libre” – entiéndase por esto, libre de la influencia de la llamada “izquierda marxista”. La entidad operaba en una amplia casona ubicada en calle Miguel Claro 1460, antigua sede chilena del World University Service – que también integra la lista del New York Times en el puesto 23. Su principal asesor doctrinario era el jesuita belga Roger Vekemans, gestor del concepto de “promoción popular” que sirvió como base para la acción política que le permitió a Frei llegar a La Moneda.


Por esta publicación, el DC Jaime Lavados se querelló contra el director del diario El Siglo. Lavados siempre negó que ORMEU fuera financiada por la CIA.



El periodista Carlos Fazio de la revista mexicana Proceso señala que el Washington Post, en julio de 1975, “reveló que Vekemans recibió (…) la suma de 5 millones de dólares de la CIA y otros cinco millones de la AID, para ayudar a la campaña presidencial de Frei y apoyar a los sindicatos anticomunistas de América Latina”.

El sacerdote encabezaba el Centro para el Desarrollo Económico y Social de América Latina (DESAL), cuyas platas manejaba junto al cuñado del presidente Frei Montalva. DESAL se apoyaba en contribuciones de la International Development Foundation de Nueva York, integrando programas para “tratar de incorporar a campesinos y habitantes de barrios pobres a un esfuerzo constructivo de reforma social y capacitar líderes decididos entre ellos”.

En 1966, según reproduce Labarca en la investigación de Chile invadido, la propia Juventud de la Democracia Cristiana expresó su preocupación de que la “promoción popular” de Vekemans fuera a “disolver el conflicto entre explotadores y explotados en una inicua reivindicación urbana” y creara “organizaciones populares manejadas por el gobierno que son arietes contra la clase obrera organizada”.


El propio presidente Lyndon B. Johnson admitió la infiltración de la CIA en el movimiento estudiantil latinoamericano. "Si se estudia el movimiento estudiantil en el exterior durante los años 50", reconoció Allen Dulles, "ustedes concluirán en que estaban haciendo un uso muy efectivo de él influenciando a la juventud norteamericana y en el exterior".



La victoria de Salvador Allende en 1970 demostró que el fervor social no logró ser contenido ni cooptado enteramente por los billetes verdes de Estados Unidos. Siguiendo el guión de desestabilización de la CIA mediante presión económica y montajes comunicacionales, Claudio Orrego Vicuña volvió a servir los intereses de la inteligencia norteamericana el 23 de agosto de 1973, esta vez como diputado, cuando se encargó de redactar el acuerdo que declararía la inconstitucionalidad del gobierno de la Unidad Popular.

En el referido texto, Orrego acusaba a Allende de querer “conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario”.

El baile de los alemanes

En la actualidad, la CIA continuaría ejerciendo influencia sobre los países de América Latina a través de la Fundación Konrad Adenauer-Stiftung (KAS), creada en 1956 como un instrumento de la Guerra Fría por el gobierno de Alemania Federal. Según el ex oficial de inteligencia de Estados Unidos, Philip Agee, “por medio de ella, y duramente muchos años, la CIA canalizó fondos hacia instituciones académicas e intelectuales. Desde los años ochenta, junto a la Fundación Friedrich Ebert – ligada a los socialdemócratas – tuvieron programas en unos sesenta países, y operaban en un secreto casi total”.

En Chile, la Fundación KAS se encuentra estrechamente vinculada con la Universidad Miguel de Cervantes, establecimiento privado formado en 1996 que tiene como énfasis el reclutamiento de jóvenes que promuevan la “Economía Social de Mercado”. Parte de los fondos invertidos en la creación de tal universidad, cuyo rector es el esposo de Soledad Alvear, Gutemberg Martínez, habrían emanado de la CIA.


Así presenta la Universidad Miguel de Cervantes su Diplomado de Economía Social de Mercado, impartido por la Fundación Konrad Adenauer.



Evidente fue la campaña montada por la DC frente al caso de Rosa María Payá, hija del disidente cubano Oswaldo Payá. En diciembre de 2012, el rector Gutemberg Martínez denunció que a la joven se le impedía viajar a Chile para realizar un diplomado sobre políticas públicas impartido por la UMC. Meses después, la cubana pudo viajar sin problemas a Miami, donde actualmente reside junto a su familia integrando la llamada “comunidad gusano”.

Según la periodista Eva Golinger, KAS ha ayudado a “aislar y desestabilizar la Revolución Cubana desde los años 60, y está muy vinculada con la Fundación Nacional Cubana-Americana (FNCA) y el Center for a Free Cuba (de Frank Calzón), los dos financiados en gran parte por la NED y la USAID” del gobierno estadounidense.

Hace poco se conoció que la carta de felicitaciones enviada por el opositor venezolano Henrique Capriles al nuevo Papa, arzobispo Jorge Mario Bergoglio, había sido redactada en la sede de Konrad Adenauer en Caracas. De aquello se jactó el representante de la fundación alemana en ese país, Georg Eickh. De acuerdo al historiador Ingo Niebel, la institución se coordina directamente con Primero Justicia y su aliado histórico Copei, el partido del socialismo cristiano de Venezuela, para atacar al régimen bolivariano.

"En 2002, tras el fallido golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez, la KAS estuvo a punto de ser expulsada de Venezuela por su vinculación con los golpistas. En 2011, entró en vigor una ley que restringe la financiación de organizaciones y partidos venezolanos desde el extranjero", explica el portal Gara.

No es secreto que los máximos dirigentes de la DC chilena bailen al ritmo de Konrad Adenauer. En marzo de 2011, días después de la visita a Chile del presidente de KAS, Gert Pöttering, tanto Patricio Aylwin, como Eduardo Frei Ruiz-Tagle e Ignacio Walker anunciaron que marcharían a Caracas para apoyar a la oposición venezolana.

“El viaje de los líderes DC se conoce luego de las críticas que ayer desplegó la falange contra el gobierno de Chávez tras una serie de reuniones con una delegación del Copei de visita en Santiago”, reportó La Tercera.

En abril de este año, rememorando los 50 años de Konrad Adenauer en Chile, el precandidato Claudio Orrego Larraín viajó hasta Alemania para reunirse con la canciller Angela Merkel. En relación a la gira, el diario La Segunda reveló que “fuentes del comando del presidenciable DC reconocieron que el viaje de Orrego a Alemania tenía como objetivo lograr apoyo político y en alguna medida también financiero para su postulación a La Moneda”.


En la foto: el candidato Claudio Orrego Larraín, el presidente de la DC Ignacio Walker y la canciller Angela Merkel. Los viajes a Alemania fueron financiados por la Fundación Konrad Adenauer.

Fuente: Verdad ahora

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